Por: Max Sánchez Dijiste que mis palabras ya no eran suficientes y juraste no permitirme endulzar tu oído, ni cristalizar tus ojos a cambio de ratos de amor. Luego dejé de hacerlo. Dejé de escribirte a la par que dejaste de amarme, y una mañana tomaste la decisión que nadie quería pero todos necesitaban. No lo sé. A veces pienso que nuestras palabras vacías y pobres eran lo único que mantenía ardiendo el fuego de nuestro infierno. Fotografía de Mayte Duarte. Ciudad de México, 2020