Por: Max Sánchez
Dijiste que mis palabras ya no eran suficientes
y juraste no permitirme endulzar tu oído,
ni cristalizar tus ojos a cambio de ratos de amor.
Luego dejé de hacerlo. Dejé de escribirte a la par que dejaste de amarme,
y una mañana tomaste la decisión que nadie quería pero todos necesitaban.
No lo sé. A veces pienso que nuestras palabras vacías y pobres
eran lo único que mantenía ardiendo el fuego de nuestro infierno.
eran lo único que mantenía ardiendo el fuego de nuestro infierno.

Comentarios
Publicar un comentario