Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de diciembre 29, 2019

PASOS LENTOS

PASOS LENTOS  Por: Yanely Ba ez a Se me acabaron las ganas de buscarte, las piernas son cortas para alcanzarte, los ojos están secos para llorarte, el corazón no tiene espacio para amarte. Arrancaste mis labios y mi boca  como siempre, de forma violenta  añoraba tu partida, o el descanso de mi alma eso decía.  Construí un nido para mis sueños,  ahora los cuido más que contigo. Alimento mis heridas tan profundas  me uno a no llorarte con la almohada.  Recuperé mis manos destrozadas  y mi pecho canta las nuevas promesas. El mundo gira de nuevo a mi ritmo, solo a mí me suplico.

"LO SIENTO, PERO YA NO TE AMO"

“LO SIENTO, PERO YA NO TE AMO” Por: Mayte Duarte Me rompiste sin querer, porque se lo mucho que te esforzaste por volver a sentir lo mismo, pero me rompiste en el intento. Porque cada mañana, esperaba ver tu mensaje. Escuchar tu fuerte voz pronunciando: “te amo”. Me rompiste, cuando tu mirada ya no se me incrustaba en el lado izquierdo de mi pecho. Lloré cada madrugada, porqué deseaba que me amarás. Fue inútil, cada intento de abrazarme, de tomar mi mano, o de dormir juntos. No sentiste lo mismo. Aún recojo mis restos de aquel lunes. Me rompiste en serio, cuando pronunciaste: “Lo siento, pero ya no te amo”.

ME SENTÍ EN LA LUNA

Me sentí en la luna Por: Mayte Duarte Te diré adiós, aunque no quiera. Te diré adiós, porque te extraño. Te diré adiós, a pesar de querer besarte en las madrugadas. Te diré adiós, amor, pero te juro que me sentí en la luna cada vez que veía tus ojos. Te diré adiós, pero cada cosa me recuerda a ti. Te diré adiós, porque nunca me sentí así. Te diré adiós, porque es lo único que te puedo decir ya.

LA PRIMERA VEZ QUE TE EXTRAÑE

La primera vez que te extrañe Por: Mayte Duarte Hubo un día del mes de Julio, cuando la lluvia no dejaba de oler a melancolía; la ciudad flameaba de prisa y el tiempo ya no corría. Existió un lugar para las almas rotas, mí alma rota.  Lleno de árboles mojados; personas corriendo en un circuito inundado de piedras rojizas; y un ambiente de brisa lenta, dentro de una ciudad caótica. Era yo, acostada en el pasto húmedo, con los ojos cerrados. No me explicaba el porqué me estaba sintiendo de esa manera. Estaba perdida, sola. No existía un solo pensamiento que me aliviará las penas. Ni el alcohol, ni mis desdichas; ni el olvido, ni los recuerdos fragmentados en realidades que nunca me pasaron.}