Julio, ya casi te acabas y no te he escrito nada. No he podido hablarte de estas altas temperaturas, ni de lo hermoso que es ver las flores de colores que mi mamá tiene afuera de su ventana. Estos colores que radia está temporada activas mis sentimientos viajeros, incluso me hacen ver la vida de otra simple manera. Son tan cálidos y claros que me hacen pensar en lo rápido y fácil que es capturar cada momento, como en esa sonrisa, esa que sale cuando todo puede llegar a estar perdido.